sábado, 19 de marzo de 2011

Réquiem por un scout.

El tiempo pasa, y con él se producen cambios: dejamos de caminar a gatas para observar el mundo a nuestros pies, empezamos la rutina del colegio y salimos de la protección de los padres, comenzamos a formar amistades, empezamos a adquirir sentido común (menos de lo que debíéramos)... y como todo en nuestra vida, las pasiones a veces también son pasajeras. Sí, es cierto. A veces crees que algo va a enamorarte toda la vida y sin embargo, por unos motivos o por otros, ves que un día ya no te sientes igual respecto a ello. Y si, da lástima, e intentas arreglarlo. Luego te planteas si acaso no debe ser así. El cambio no debe ser malo, otras cosas nuevas vendrán... pero, echando la vista atrás, no puedes evitar mirar con cariño aquéllo que ha sido parte de ti durante tanto tiempo, y tampoco puedes hacer que no duela, porque una parte de ti se queda allí.

Hoy ha llegado uno de esos días para mi. Yo me lo olía, de hecho mi mente ya me lo adelantaba en breves "sneak peek" como los de las series americanas. Yo, como muchos sabréis, soy scout. Y a muchos os ha tocado las narices a la hora de hacer planes que yo ocupara mis tardes de los sábados en ellos. De hecho, sólo una amiga mía de fuera del grupo ha llegado a ver el local, ahora que lo recapacito. Pues bueno, todo tiene su época, y aunque hay gente que lleva, puedo decir sin equivocarme, pues casi veinte años, mis nueve años no son moco de pavo. He vivido y aprendido un montón de cosas impresionantes, conocido a gente estupenda y hecho viajes inolvidables. Nunca me he arrepentido de apuntarme, es de las decisiones más sabias que mis padres han tomado por mi. Aún me viene a la cabeza el día que me intentaron convencer con 9 o 10 años, no recuerdo exactamente: yo agarrado al marco de la puerta, llorando y pataleando porque no quería ir. Y fui, y entré, y hablé con un chico que no conocía para integrarme. Ese chico a día de hoy es uno de mis mejores amigos, y a él le debo grandes momentos, y el hecho de ser padrino a pesar de no haber asistido nunca a un bautizo que no fuera el mío. Y con el tiempo ha ido llegando mucha más gente estupenda, con la que de hecho haré un viaje este verano que espero sea inolvidable.

Así pues, realmente pocos inconvenientes parece haber en el camino, pero los hay. La distancia, entre otras cosas, más un erasmus que espero hacer, lo cual sería distancia elevado a dios sabe que potencia, según el que me concedan. Pero bueno, tal y como decía, la pasión es pasajera, y en mi caso ha decidido hacer la maleta y marcharse a un viaje bastante largo. Puede que vuelva, y jamás le cierro mis puertas, pero en este momento, ha decidido darse un tiempo. A veces, cuando algo no funciona, conviene no forzarlo, y confiar en que un día consiga funcionar de nuevo. Es algo que realmente espero. Ahora bien, que el hecho de que no forme parte de la actividad regular del grupo no los librará de mi tan fácilmente, porque nadie se escapará de alguna que otra visita.

Y es así como le digo hola a un nuevo mundo en mis sábados por la tarde, ya que casi no sé hacer otra cosa que ir al local, siempre un poco tarde para no estar solo, no demasiado para que no me echen la bronca. A los campamentos, especialmente verano, no les digo nada, porque unos días al año no hacen daño, pero esas fechas antes obligatorias en mi agenda estival, adquieren cada vez más un carácter probable, para a continuación ser sólo una posibilidad.

¿Es motivo esto para estar triste? Hombre, algo sí, obviamente. Pero bueno, nada es eterno, y nunca sabes donde tu caminos se puede cruzar con el de los demás, ni al lado de quién puedes hacer tus rutas. Sólo sabemos que la vida es sorprendente, y muchas veces muy sabia, así que no me da miedo mirar hacia adelante. Lo que me llevo es muy grande, y lo que me falta por alcanzar, también.

:)

2 comentarios:

  1. Jop. Sí que da penita, pero es muy cierta la última frase. Te queda todo por delante, primikoh! xD
    :)

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